Los mitos urbanos

II

Entregate a morir, le dijo el cuervo negro
al hombre de nuestro pueblo. A la tercera vez lo hizo.
El cuervo picoteó su cuerpo y encontró el corazón,
el que llevó volando al cielo.
A los 7 días hubo una pileta, allí
donde el cuerpo se había hecho de mármol.
Los niños se bañaban en ella; y cuando
una gota del corazón caía en su frente,
ellos sabían, que en un futuro, iban a ser hombres.
Así es como Dios dijo que él también sería un hombre.

Dicen los budistas

Dicen los budistas: la casa de paredes blancas está en tu adentro,
adentro de la casa de las paredes blancas hay un bebé luminoso
llorando, asentado en el repollo blanco, esperándote en tu adentro.

El pensamiento es una máquina de frutas que no dejará de girar.
Abajo entre tu pecho, tus ojos, y los ojos del cielo,
descansa una pirámide.
Una pirámide con un bronco negro
aparcado en su adentro. On a side, hacia la falda del este,
una scalexctric envuelta en un campo de repollos,
un niño sentado fumando una pipa galáctica,
puro, como el presente de una nueva realidad.

Ladrillo ante ladrillo ante ladrillo se ponen.
Ladrillo ante ladrillo ante ladrillo se ponen.

YOU! Don´t let it be your tomb,
a thumb is what a hitchhiker needs.

Release

#
Nuestra mente es una red
una red compleja de redes profundas

Un bloque cúbico
de habitaciones compartimentadas
asentadas en los picos de un suelo oceánico
a lo japonés

Y el pescado,
y el pescado es el pensamiento

Y los pensamientos, rocas, algas,
lo que sea que quede ahí dentro
es un pensamiento cangrejos

II

Si hasta que el pescado se pudre
el pescador no mueve el dedo semanas
y sólo piensa y contempla el horizonte: Los picos en las altas nubes
y el azul sol; y la red se suelta de su pulgar de cara al viento
en el momento en que pasa un camión en la ruta hacia el sur

Si pasa esto se pudre y se muere el pensamiento




Yo estaba pensando que todos son
a la manera del espantapájaros de Dorothy
buscando el camino a casa y el pensamiento

Y después estaba pensando que el tórax
del hombre de hojalata
es un auto en el fondo del mar

Entonces la diferencia accionó la palanca,
tiró de la cuerda,
y la puerta se abrió.
Y “so release your bird” dijo el pensamiento.


to MJ

Los mitos urbanos

I


En Sonora Dios se tomó unos días en los que creció y cuidó un Jardín,
dueño de esa energía cósmica y buena salud como el cultivador,
ni aun la sombra del cultivador, desconoce que llega al alcance de los
brotes más extremos de los que se atreven; como el boojum tree,
la biznaga de agua, idéntica a su familia, rodeada de espinas,
y el agave lechuguilla, que florece sólo una vez en la vida;
que en el transcurso de su vía ascendente, vida,
como es de costumbre, además, terrena y horizontal, vía fija
y profundamente enraizada por sobre todas las cosas, sostenida
ya sea en la piedra caliza, ya sea en la tierra más fértil,
o suelta entre los granos de arena del Desierto de Sonora, que,
además, y yéndonos por las ramas, tanto las piedras como las tierras
se mueven, por no asegurar que es en todo momento imperceptible,
o muy perceptiblemente que se mueven, como el tránsito,
como las temperaturas y las corrientes del río,
como los dedos de una mano que encuentran el apuntalamiento cálido,
el agua, y el gramo de atención permanente y simplemente superior
a la suficiente, como todo buen cultivador sabe.

Luego Dios se hubo largado de allí.
Un indígena,
un hombre perteneciente al pueblo Tolteca, vivió vidas enteras en la sobra
que expresaba la piedra y el alga en el Jardín de Dios cultivado en el
Desierto de Sonora.

Cuando por fin regresó a su pueblo traía consigo el semen, la sola hoja
de esa florería, el calor vivo en un renacuajo del sol, la burbuja,
la baba de un azúcar invisible, un fragmento de la poesía
de los días en que Dios se tomó en el jardín de Sonora.

Copying me

.
.
Poetas entran aquí y me copian
vienen, y vienen a robar mis giros
y mis palabras que no entienden

se acercan a desmantelar el ombligo
y a llevarlo como en un sueño
huyen con las manos llenas de arena al escuchar
lo que tengo para decir
acerca del final del universo

Vienen y van a acostarse con mis palabras
que hechan como mil putas
las apagan
algunos las corrigen
las arman como la carpa sobre mi trabajo al que no se acercan
me tapan el techo correte
no me dejás ver la luz

Algunos poetas vienen aquí y pasean
y nadie les pone la puerta
se meten en mi papel y nadie les dió permiso

¿pretenderán borrar todo el inconciente colectivo
con ese juego?

A veces vienen y se llevan un pollito que se les muere
porque no saben los tan bestias
qué hay que darle de comer

Algunos poetas tienen la cara pálida
y se olvidan
vienen a buscar mis modos pero se olvidan
del fondo
y eso está mal

Las cosas cómo son

.
A mi me gusta hablar de Dios a los intelectuales.
Pero sé que se sienten agraviados y ofendidos,
aunque no saben bien porqué.


De hecho, todo un suelo más o menos terminado,
toda la base del encéfalo más o menos dogmatizado,
desde la cual surgen la mitad de las murallas,
todos los edificios,
y algunos de los más exquisitos parques elevados;
se compone con ese material inscrito, visceral,
en los pulmones de la academia,
y en los baldíos des/U/institución.



Yo disfruto hablar de Dios a los intelectuales
porque sé que se les nubla la vista, como a mi.
Sé que de antemano les parecerá estúpido;
pero qué más puedo decir en mi defensa, además,
habiendo tanto tonto dando vueltas...
...y vueltas, como un trompo.